Desde los primeros momentos la música fue parte de la vida de Ed Lorenz ya que una de sus abuelas era pianista y la otra cantaba por afición. En casa sus padres también compartían el gusto por la música de la época y los grandes clásicos. Con escasos 7 años se une al coro de la Iglesia de San Sebastián Chimalistac, motivo suficiente para despertar en Lorenz la curiosidad por el canto.
Desde muy niño conocía el estilo y muchas de las letras de los temas más famosos de Frank Sinatra, quien sin querer se volvía cada vez más una influencia importante en su gusto musical.
Participó en innumerables concursos escolares, así como en la formación de varios grupos con los cuales tuvo sus primeras experiencias frente al público, mismas que lo motivaron a iniciar sus estudios de canto con Lily de Migueles, y más tarde con Olga Baldasari, Halina Nadi Lach y Mauricio Rábago. En 1989 asiste a Berklee College of Music para cursar 2 diplomados en Jazz. Al volver a México, la universidad y los compromisos laborales adquiridos como locutor y productor de radio lo alejan temporalmente de sus proyectos musicales, sin dejar nunca el estudio vocal. Poco a poco fue retomando la carrera musical, ya que al estar en la radio tenía la oportunidad de conocer a productores, compositores e interpretes, y fue justamente ahí cuando empezó la búsqueda y la toma de decisiones. Por esos años había conocido a Alfredo Martínez, guitarrista, productor y gran amante y conocedor del jazz, quien lo empuja a grabar a la brevedad, para lo cual le presenta al destacado arreglista y pianista Miguel Villicaña e integran un primer cuarteto de jazz formado por el propio Villicaña al piano, Agustin Bernal al contrabajo, Gabriel Puentes en la batería y Alfredo Martínez en la guitarra y la producción de un primer álbum títulado: Time To. Era finalmente tiempo para cantar y disfrutar de ese gran sueño que había tenido por tantos años y que finalmente había logrado. El disco salió al mercado y al poco tiempo iniciaron los contratos y conciertos. Más tarde se integra a la Big Band Jazz de México y junto con ellos y su cuarteto inicia una nueva etapa ahora cantando en festivales y eventos públicos y privados, cada vez de mayor relevancia y con audiencias cada vez mayores logrando labrarse un nombre en el Jazz en México.
A finales de 2008 decide junto con Alfredo Martínez producir All the Way, también de la mano de Miguel Villicaña en los arreglos y al piano, pero ahora con Pablo Prieto en la batería y Jorge Luri Molina en el bajo.
En diciembre de 2009, Ed Lorenz decide dejar a la Big Band Jazz de México e iniciar su propia orquesta de la mano del painista Christian Briones, arrancando con una temporada de 8 conciertos en uno de los centros de espectáculos más novedosos en México, el “Voila Aqoustique” y con el proyecto de grabar con ella su primer álbum con temas de grandes bandas.

